Del 23 al 25 de octubre, una docena de medios comunitarios de toda España se darán cita en Cardedeu, Barcelona, para participar en el VI Encuentro de Mujeres Radiantes, organizado por RTV Cardedeu y la Red de Medios Comunitarios (ReMC) y con la colaboración del Ministerio de Cultura. Aunque este encuentro es mucho más que una reunión anual de comunicadoras, activistas y creadoras de medios. Es la culminación de un proceso colectivo que lleva meses tejiéndose y que aspira a dejar una huella duradera en la organización, la elaboración del primer Plan de Igualdad de la ReMC.

“Los encuentros son importantes porque permiten compartir experiencias, fortalecer vínculos y construir estrategias comunes, pero lo verdaderamente transformador suele ocurrir antes. En las conversaciones que sostienen los procesos. En los diagnósticos compartidos. En la capacidad de una organización para mirarse a sí misma con honestidad y preguntarse cómo quiere relacionarse, cómo distribuye el poder y qué obstáculos siguen existiendo para que todas las personas puedan participar en igualdad de condiciones”, explica la vocala de mujeres de la ReMC, Leyre Collazo. Ese ha sido precisamente el viaje que ha emprendido un grupo de trabajo de personas de la ReMC durante los últimos meses de la mano de Fil a l’agulla, una cooperativa sin ánimo de lucro especializada en facilitación y en la promoción de nuevos liderazgos.

La ReMC no está libre de desigualdades
“La Red de Medios Comunitarios es una organización plural, formada por proyectos muy diversos que comparten una misma convicción: la comunicación es un derecho y debe construirse desde la participación ciudadana, la independencia y el compromiso con la transformación social. Sin embargo, ninguna estructura social está libre de reproducir desigualdades. Tampoco aquellas que nacen con una vocación emancipadora”, subraya Collazo. Desde esa conciencia surge la necesidad de elaborar un Plan de Igualdad propio; no como un trámite administrativo ni como una declaración de intenciones, sino como una herramienta viva capaz de ayudar a identificar fortalezas, detectar barreras y generar mecanismos que favorezcan una participación más justa y equitativa. El proceso ha supuesto “un ejercicio de escucha y reflexión colectiva”. “Hemos analizado nuestras dinámicas internas, revisado formas de participación, evaluado la presencia de mujeres en espacios de decisión y debatido sobre cuestiones que a menudo permanecen invisibilizadas en las organizaciones: los cuidados, la conciliación, la corresponsabilidad, los liderazgos, la representación o la prevención de situaciones de discriminación y violencia machista”, enumera Collazo.

Según la coordinadora de mujer de la ReMC, este trabajo ha permitido constatar algo que el feminismo lleva décadas señalando, las desigualdades no siempre se expresan de manera evidente. “Muchas veces se manifiestan a través de pequeñas dinámicas cotidianas, en quién toma la palabra, quién asume determinadas tareas, quién dispone de más tiempo para participar o quién acaba sosteniendo el trabajo invisible que hace funcionar los proyectos colectivos”. Pensar la igualdad desde una red de medios comunitarios implica además incorporar una mirada específica sobre la comunicación. “No basta con preguntarnos quiénes participamos en nuestras organizaciones; también debemos cuestionarnos qué relatos construimos, qué voces amplificamos y qué imaginarios contribuimos a reproducir o transformar”. Según Collazo, la comunicación feminista lleva años recordando que el lenguaje “no es neutral” y que “la representación importa”. Los medios tienen la capacidad de reforzar estereotipos o de abrir espacios para narrativas más inclusivas y diversas. “Por eso, la igualdad no puede entenderse únicamente como una cuestión organizativa. También debe formar parte de la práctica comunicativa cotidiana”, afirma Collazo, que también es monitora de educación sexual con perspectiva de género y agente de igualdad.

El plan de igualdad
El Plan de Igualdad que se presentará y trabajará durante el encuentro de Cardedeu nace precisamente de esa doble dimensión. Por un lado, busca fortalecer la igualdad dentro de la propia ReMC. Por otro, pretende convertirse en una herramienta de referencia para los medios asociados que quieran desarrollar sus propios procesos de revisión y mejora. Se trata de un documento que establece líneas de actuación, objetivos y medidas concretas para avanzar hacia la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, así como para prevenir y corregir situaciones de discriminación por razón de género. Pero, sobre todo, representa un compromiso colectivo con una forma de entender la comunicación coherente con los valores que defendemos. En un contexto mediático cada vez más concentrado, donde la información se produce a menudo desde lógicas alejadas de los territorios y de las comunidades, los medios comunitarios tienen la responsabilidad de demostrar que otro modelo de comunicación es posible. Y ese modelo solo será verdaderamente transformador si incorpora la perspectiva feminista como un eje central y no como un elemento accesorio. “Por eso, el VI Encuentro de Mujeres Radiantes llega en un momento especialmente significativo. No solo porque permitirá compartir aprendizajes, experiencias y estrategias entre medios de distintos territorios, sino porque ofrecerá el espacio necesario para debatir colectivamente un documento construido desde la participación y la escucha”, afirma Leyre Collazo.

La elección de Cardedeu tampoco es casual. RTV Cardedeu representa una larga trayectoria en el ámbito de la comunicación comunitaria y constituye un ejemplo de cómo los medios locales pueden convertirse en espacios de encuentro, experimentación y construcción democrática. Durante tres días, comunicadoras comunitarias de distintos puntos del Estado pondrán en común experiencias, propuestas y desafíos. Pero, más allá de las actividades previstas, el encuentro tendrá un valor difícil de medir en agendas o programas: el de encontrarnos para pensar juntas cómo queremos construir nuestras organizaciones y qué cultura comunicativa deseamos impulsar en el futuro. Los planes de igualdad no transforman la realidad por sí solos, lo hacen las personas que los construyen, los discuten, los hacen suyos y se comprometen a convertirlos en práctica cotidiana. “Y eso es, precisamente, lo que celebraremos en Cardedeu: no solo la llegada a una meta, sino todo el camino recorrido para alcanzarla”, zanja Collazo.

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